Hoy nuestro maestro jubilado Eduardo nos va a hacer de guía y nos acompañara a realizar una pequeña ruta con alumnos/as de 5º y 6º de primarias por el centro de Málaga, nos va a llevar a visitar algunos de sus monumentos más importantes para que conozcamos, a través de ellos, un poco de la historia de nuestra querida ciudad.
Primeramente vamos a narrar un poco de nuestra historia.
Historia breve de la ciudad de Málaga
Los primeros conocimientos que se tienen de la presencia humana en Málaga se remontan a la prehistoria y se sitúan en el litoral oriental de la provincia. Ya en el siglo VIII antes de Cristo, la llegada de los fenicios da origen al emplazamiento de la ciudad actual gracias fundamentalmente al comercio del aceite de oliva y a los salazones. Tras el paso de cartagineses y helenos, la dominación romana no se hizo esperar y seiscientos años después se asentó en el primitivo poblado transformando la política social, económica y cultural de entonces, cuyos vestigios de esplendor se pueden testimoniar hoy día con el Teatro Romano o las tablas en bronce de la Lex Flavia Malacitana conservadas en el Museo Arqueológico Nacional.
Caído en imperio romano, en el siglo V llegan los visigodos y bizantinos, si bien la estancia en la zona de estos pueblos venidos del centro de Europa y de oriente se vio alterada con la conquista musulmana sobrevenida dos siglos y medio después. Árabes y bereberes se asentaron en la ciudad, la cual formó parte de la región de Al-Andalus, transformando su fisonomía en una urbe amurallada con arrabales y judería. De aquella época permanecen dos grandes monumentos, tales como la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro, periodo musulmán éste que entre los siglos XVIII y hasta finales del XV estaría bajo el dominio del reino nazarí.
Tomada Málaga por los Reyes Católicos en el año 1487 y siendo por entonces uno de los últimos bastiones del sultanato de Granada, la ciudad se amplió a extramuros, edificándose conventos (Trinidad y Capuchinos) e iglesias (San Juan, Santos Mártires, El Sagrario y Santiago). A la vez se configuró un nuevo trazado urbano a la localidad, ejecutándose un eje longitudinal que tuvo como epicentro la entonces denominada Plaza de la Cuatro Esquinas, hoy Plaza de la Constitución, al tiempo que se iniciaron las obras de construcción de la Catedral.
Durante los siglos XVI y XVII la población sufrió un periodo de decadencia por mor de la rebelión de los moriscos, los terremotos, las inundaciones y las continuas epidemias. Pese a estas circunstancias, la mejora del puerto marítimo incentivó el incremento de la actividad comercial, que por entonces se basaba en la producción y transporte del vino, las pasas y la seda. Sin embargo, no será hasta el siglo XIX cuando la ciudad alcance se mayor esplendor económico, como consecuencia del emprendimiento que llevaron a cabo destacadas familias nativas o llegadas de otros lugares de España. La actividad del sector industrial se desarrolló de importante manera, la actividad textil cosechó una destacada expansión, al igual que la instalación de los primeros altos hornos del país propiciaron una floreciente producción de hierro, todo lo cual favoreció que las comunicaciones terrestres, marítimas y férreas se mejoraran extraordinariamente.
En los últimos años del siglo XIX e inicios del XX aconteció una gran regresión económica, entre otros motivos por la clausura de las fundiciones, la plaga de la filoxera que acabó con los afamados viñedos y la deforestación de los montes cercanos a la ciudad que ocasionaron graves inundaciones urbanas. Poco a poco, la bonanza de la climatología malagueña y la belleza natural de su entorno fue calando en la gestión e imagen promocional de la localidad, advirtiéndose en la década de los últimos años veinte unas pioneras sensibilidades y actuaciones en favor del todavía incipiente turismo de masas.
Tras la guerra civil, Málaga volvió a sumirse en una profunda depresión moral y económica, superada con el paso del tiempo gracias al carácter abierto de los malagueños y a la llegada de una voluntariosa población procedente de distintos rincones de España y de Europa que vieron en la industria turística una expectativa de crecimiento y desarrollo ideal para nuestra capital y provincia.
Con la restauración de la democracia, antes con la creación de la Universidad y después con la recuperación de la figura de Picasso como malagueño universal, la ciudad fue evolucionando en todos sus aspectos, siendo muy destacables las mejoras logradas en infraestructuras y equipamientos, tales como la llegada del AVE, la ampliación del aeropuerto internacional, las inversiones en el puerto marítimo y terminal de grandes cruceros, la construcción de una notable red de carreteras o el extraordinario incremento de su capacidad hotelera. Además cabe significar la consolidación de una potente oferta cultural, de ocio y de celebraciones populares, todo lo cual ha convertido a Málaga en uno de los máximos exponentes del turismo en nuestro país en claro complemento con los conocidos atractivos de la Costa del Sol.
Nos dirigimos hacia el Mercado Central o Mercado de Atarazanas, nos situamos frente a la puerta principal, de arco de herradura apuntado y dintel dovelado, único testimonio de las primitivas atarazanas de época nazarí (siglo XIV) donde se reparaban embarcaciones. Sobre el arco se encuentran dos escudos nazaríes, del reinado de Mohamed V (1362-1391) y una banda diagonal con el lema de la dinastía: ‘solo Dios es vencedor, ensalzado sea’. En su día, fue desmontada pieza a pieza, trasladada desde su antigua ubicación unos 25 metros.
En otros tiempo las Atarazanas fueron además de taller de reparación de barcos, monasterio franciscano, arsenal de armas, hospital y almacenes de Estado, hasta que el 6 de abril de 1875, se inauguro el mercado de abasto con el nombre de Mercado de Alfonso XII, aunque realmente sus obras no finalizaron hasta el año 1880.
Cruzamos la calle y entramos por la puerta nazarí al interior, observamos su estructura metálica que fue realizada en los talleres de la casa Pérez Hermanos, de Sevilla y sobre todo su vidriera posterior que representa distintos monumentos de la ciudad.
Salimos del mercado, tomamos a la derecha y nos situamos en el centro del cruce de calle Sagasta con calle Moreno Carbonero, justo enfrente tenemos un edificio singular atribuido al arquitecto malagueño Guerrero Strachan, aunque, según el arquitecto Enrique Atencia, fue realizado por Daniel Rubio en 1925. Lo más destacable es su torre circular, en la esquina, que constituye el eje de la casa y la gran variedad de fórmulas decorativas bajo las ventanas. En cuanto a su estilo pertenece a la corriente del regionalismo.

Si miramos hacia la izquierda en calle Sebastián Souviron, podemos ver otros edificios singulares uno de ellos con una cúpula en la esquina.



Salimos de la plaza por la izquierda y tomamos por calle Molina Larios, calle dedicada la obispo turolense José Molina Lario, obispo de Málaga entre 1776 y 1783, bajo cuya dirección se realizó el acueducto de San Telmo y muchas otras obras en la ciudad.
Llegamos al cruce con calle Santa María y giramos a la derecha, y nada más entrar tenemos a la izquierda el antiguo Hospital de Santo Tomás, uno de los tres hospitales más antiguos de España. Su fundación se remonta al año 1505, cuando la ciudad fue conquistada por gobernantes católicos. En 1884 sufrió graves daños por un terremoto, pero ya en 1888 se iniciaron las reparaciones del edificio original de estilo gótico-mudéjar. El hospital cumplió su función hasta mediados del siglo pasado.
Antes de entrar en calle San Agustín tenemos que fijarnos en una cosa curiosa, en la esquina de la derecha podemos observar un trozo de muro más antiguo que el resto, se trata de lo único que queda de la gran mezquita.
Aquí también tenemos la Puerta de los Naranjos de la catedral de Málaga, esta puerta es por la que podemos entrar a ella. (la visita para los malagueños es gratuita).
Seguimos por la mencionada calle San Agustín pasamos por la iglesia del convento del mismo nombre, este edificio data del siglo XVI, tras la desamortización de Mendizábal el edificio fue sede del Ayuntamiento de Málaga hasta 1860. Actualmente el Convento se está rehabilitando para ser la Biblioteca Provincial de Málaga.
Un poco mas adelante nos encontramos ante la entrada del actual Museo Picasso, ubicado en el Palacio de los Condes de Buenavista de la Victoria, edificio construido hacia 1530-1540 por Diego de Cazalla. Su arquitectura es renacentista, con fachada plateresca y soluciones mudéjares.
